¿Libro electrónico? No sé, no sé…
Una de las ventajas que ofrece Bubok es la posibilidad de publicar tu obra tanto en formato papel como en libro electrónico (descarga de un fichero en formato PDF). En general el formato electrónico es, ciertamente, una ventaja; y para determinados libros y formatos es sin duda la opción más idónea. Estoy pensando por ejemplo en pequeños ensayos, libros de referencia, manuales, guías, tutoriales, por citar algunos. Generalmente libros de corta extensión a los que se recurre para consultas rápidas desde el propio ordenador.
Pero no lo veo para una novela como La Lanza de Longinos. Con sus casi 400 páginas, su formato de “novela pura y dura” y su estructura general y de cada capítulo, es una obra que únicamente debería estar disponible en papel. No me imagino a nadie descargando el PDF y leyendo las andanzas de mis espías frente a la pantalla de un ordenador, por muchas pulgadas y definición que tenga. Ni es cómodo, ni práctico, ni emocionante ni creo que sea saludable para nuestros ojos. ¿Acaso piensa alguien imprimir y encuadernar la novela y hacerse su propia versión casera? Pues tampoco lo veo y tampoco me gustaría. Una novela así, hay que tocarla, abrirla, cerrarla, dejarse atrapar por sus personajes y sus historias… y todo eso no se consigue sólo con un conjunto de palabras, sino con un libro.
Entonces, ¿por qué La Lanza de Longinos está disponible en formato electrónico? Honestamente, no lo sé. En el momento de la publicación me pareció una idea interesante, quizá para facilitar la distribución o para ofrecer una opción de compra más económica que convenciera a los más indecisos. Pero no me extrañaría que uno de estos días eliminase esa opción. ¿Por qué? Pues porque quiero que todo el mundo que se acerque a leer La Lanza de Longinos lo haga “como un libro de verdad”. Aunque sea un poco más caro. La experiencia final del lector es radicalmente distinta. Y yo quiero que sea así.
La cálida tentación de la promoción
Supongo que esto forma parte del proceso creativo o del proceso de publicación. Primero uno escribe casi para uno solo. Después te vas animando y dejas leer tu obra a amigos y familiares quienes, por norma general, te animan a su vez a publicar la novela y darla a conocer a más personas. Y después, tú mismo vas viendo que la novela gusta a más y más lectores, y es cuando la cálida tentación de la promoción entra en escena para susurrarte palabras de aliento.
Y esto más o menos es lo que me está sucediendo con La Lanza de Longinos. Ahora he llegado a un punto en el que me pregunto repetidamente: “¿por qué no la muevo y promociono en condiciones?”. Cierto es que desde el principio acordé conmigo mismo eso. La iba a publicar sin pretensiones, bueno, sin otra que verla publicada, pero si gustaba realmente a la gente y así me lo hacían saber… pues no me lo pensaría. La promocionaría.
Pero es ahora cuando inevitablemente te entran las sanas dudas de si merece la pena, de si estará a la altura, de si no será todo un pequeño-enorme bluff. Supongo que todo será cuestión de tener fe en la historia, en los personajes, en el libro. Así que quizá, muy pronto, empecemos a hacer ruido con la primera novela.