La cálida tentación de la promoción
Supongo que esto forma parte del proceso creativo o del proceso de publicación. Primero uno escribe casi para uno solo. Después te vas animando y dejas leer tu obra a amigos y familiares quienes, por norma general, te animan a su vez a publicar la novela y darla a conocer a más personas. Y después, tú mismo vas viendo que la novela gusta a más y más lectores, y es cuando la cálida tentación de la promoción entra en escena para susurrarte palabras de aliento.
Y esto más o menos es lo que me está sucediendo con La Lanza de Longinos. Ahora he llegado a un punto en el que me pregunto repetidamente: “¿por qué no la muevo y promociono en condiciones?”. Cierto es que desde el principio acordé conmigo mismo eso. La iba a publicar sin pretensiones, bueno, sin otra que verla publicada, pero si gustaba realmente a la gente y así me lo hacían saber… pues no me lo pensaría. La promocionaría.
Pero es ahora cuando inevitablemente te entran las sanas dudas de si merece la pena, de si estará a la altura, de si no será todo un pequeño-enorme bluff. Supongo que todo será cuestión de tener fe en la historia, en los personajes, en el libro. Así que quizá, muy pronto, empecemos a hacer ruido con la primera novela.